
Un día sentí por “las ondas” que "la mejor manera de ver TV es escuchando la radio". Y creo que aquello caló dentro de mí y lo tengo más que interiorizado.
Está claro que la TV actual es muy diferente de aquella que empezó en blanco y negro. Hoy no existe la TV-propaganda tan explícita del régimen franquista, llámese No-Do, aunque se mantienen elementos “similares” de condicionamiento ideológico (los medios de comunicación como perpetuadores del sistema). Una de las grandes diferencias objetivas es el aumento respecto al número de canales con la “recién estrenada” TDT en “todo” el territorio español. Ahora en vez de hablar de cadenas de TV podemos hacer una clara diferenciación entre grupos de canales. Se podría establecer una clasificación por temática, grupo empresarial al que pertenecen e incluso por la ideología “a la que obedecen”. En ésta última característica ejerciendo la función de lobby y de generador de ideologías que suelen reproducir los medios de comunicación. Resulta “bastante sencillo” detectar si una emisora (o grupo de ellas) obedece a un tipo de ideología u otra. Eso sí, ahora con la nueva era digital se puede observar cadenas más “extremistas”, des de un punto de vista ideológico, tanto de los considerados de izquierdas como de los más conservadores. Des de un análisis simplista podríamos decir que todo ello proporciona mayor y mejor información aunque tengo serias dudas de que realmente sea así. Cantidad no es siempre sinónimo de calidad en el tema de la información.
Sin embargo, si hay algo en lo que la mayoría de las cadenas de TV convergen son en los “programas del corazón” y en los “realities shows”. Los primeros posiblemente sean sui generis de España, o por lo menos la “curiosa” explotación que se da de este “género”, los segundo corresponden a importación americana. Los que se manifiestan en contra de este tipo de programas argumentan q este tipo de televisión atenta contra la educación, valores tradicionales e imposibilita el espacio a otros programas “moralmente mejores”. Los que se manifiestan a favor (o simplemente consumen este tipo de TV) pues centran su discurso en que “es lo que quiere la gente”. Si hacemos caso al “criterio universal” establecido a la hora de considerar un programa eficiente o no, dícese audiencia, pues habría que dar la razón a todos aquellos que están a favor de la considerada tele basura (corazón + realities). Pero, ¿debe ser la audiencia el criterio más importante para TV? A mi entender, no.No obstante, para considerar un programa eficiente o no, según la lógica de audiencia, habría q tener en cuenta, como mínimo, dos elementos. Por un lado determinar si se da la misma oportunidad a otros espacios televisivos “moralmente mejores”. Es decir, que ocurriría si algún programa “moralmente mejor” dispusiera de un espacio en prime time y en segundo lugar que pasaría si la “inversión” publicitaria fuese similar a los de los programas de tele basura Hoy existen muchas desigualdades en ambos aspectos.
En la era de las sociedades de la (des) información el marketing puede camuflar las carencias del producto. Me atrevería a decir que el contenido en muchos casos resulta secundario. Mi sospecha sobre la rentabilidad de estos espacios es que a la hora de generar (des) información resulta mucho más fácil/rápido que hacerlo de temas “moralmente mejores” que requieren de un mayor “cuidado”, ya que éstos últimos se interesan por la calidad del producto.
Otro tema de discusión candente radica sobre la función que debería tener la TV. ¿La TV debe ser para informar/educar o simplemente para entretener? Cómo en tantas cosas en el equilibrio reside el éxito, no obstante, no es algo que predomine en nuestra TV. O bien nos encontramos en las “parrillas”, en cuenta gotas, espacios educativos o de reflexión en horarios intempestivos o en cadenas “secundarias”, o bien, programas de tele basura en horario prime time. . Por lo tanto se condiciona a que el espectador consuma un tipo de TV. ¿Es puramente por la audiencia? ¿Quizá no forma parte de una especie de “opio para el pueblo” que no permite reflexionar sobre otros aspectos, quizás más importantes, de la vida?
Por lo que hace a los realities en España empezó con ese “experimento sociológico” (muy mal hecho por cierto) llamado Gran Hermano (de diferentes formatos) y se ha ido “mutando” en variedades de todo tipo. Lo más preocupante de todo ello es la reproducción de valores que generan este tipo de tele basura. Paradójicamente escenifica valores muy contrarios a los de la “vida real”. Se premia el poco esfuerzo (aunque paradójicamente se hace mucha mención a él) para triunfar en la vida, se acepta la “perversión humana” para obtener dinero de una forma fácil etc. Valores como el esfuerzo, la dignidad, el honor quedan totalmente “sepultados” en este tipo de formatos. Por no hablar de personajes con cierta reputación que se han visto empujados a realizar tele basura como un tema de supervivencia.
Por ultimo no quisiera descuidar hacer alguna valoración respecto a los/las “telediarios”/ “noticias”. Éstos/éstas se han convertido en una especie de reproductores de la “sociedad del espectáculo”. Todo aquello que pueda estremecer más es sinónimo de noticia. Y si existe una noticia “estrella” pues nos la debemos “tragar” durante un día entero a todas horas, dando nula cabida a otros espacios. Supongo que el argumento que se da en estos casos “es que es noticia”.En el contenido de estos programas predominan las noticias fatídicas, con unas dosis de política nacional “al gusto” del telediario/cadena, después incluyen una mini dosis de temas culturales y por “último” el deporte (perdón, el fútbol) que abarca, como mínimo, un tercio de los informativos y que parece ser que son las “únicas” noticias positivas de estos espacios. Posiblemente haya un cierto interés por tener entretenida a la gente, no voy a volver a entrar si el deporte se utiliza como “dominador de masas” y/o si realmente es “el opio del pueblo”, no obstante, resulta curiosa la importancia desproporcionada que se dedica a estos programas. Hay quien dice que es un privilegio para las sociedades “avanzadas” el poder hablar de deporte y no de tantas penurias, no obstante, me pregunto que si este exceso actual no sirve más que para eludir/omitir los problemas que realmente tenemos.
A modo de reflexión me pregunto si realmente esta es la TV que nos merecemos, queremos o simplemente nos imponen. Posiblemente sea de todo un poco.
